TEA-AF. Y ahora qué?

Es lo primero que pensé cuando nos dieron el diagnóstico. Lo segundo que sentí es un gran alivio mezclado con el miedo. He leído por las webs de información sobre TEA, que después del diagnóstico la familia pasa por una especie de proceso de duelo hasta que llegan a la fase de la aceptación.

Pues yo no lo sentí así. Me alegré. Suena paradójico, pero me puse contenta por tener una explicación a 30 años de mi vida y esa sensación de ser diferente. Por comprender a la forma de ser de una parte de mi familia (que por cierto, por cosas del destino, ya no estan en mi vida). Tenía una explicación y ahora podría buscar lo necesario para ayudar a nuestro hijo. Tenía un dato más sobre mí. Me he sentido motivada, después de estar en una depresión postparto,por la que aún estoy navegando, provocada por un mar  de cansancio, hormonas, situaciones cotidianas y mi tendencia natural a ella.

Por otra parte, sentí miedo e inseguridad por decidir cómo íbamos a gestionar esto. Lo primero que me vino a la mente fueron dos preguntas. Decirlo o no. Beneficios, inconvenientes? No veo yo a la gente, en general, muy concienciada con el tema de la diversidad. No lo estoy ni yo… muchas veces tengo muchos perjuicios, que poco a poco intento superar.

Despues me acordé de los comentarios que me hicieron la família y amistades cuando les comentamos que íbamos a ir al psicólogo. Hasta yo misma, llegué a pensar que lo mejor era “no decirlo”. Però luego en uno de mis momentos “out”, dónde desconnecto para sentir más y mejor mi mundo interior; pensé en qué cambios produciría en el entorno ocultar nuestro TEA. Ninguno. Todo seguiría igual. Y eso, para mi hijo y para mí, resulta tremendamente cómodo. Optar por el silencio, nos haría seguir un camino de disfraces, teatro y disimulo. Y todo por la ignorancia de los demás entorno a la diferencia. Todo por hacer ver que realmente nos importa lo que los demás piensen de nosotros, cuando en realidad no es así.

Todos somos diferentes y nos gusta mostrar una imagen lo más”estándar” posible pero que a la vez, muestre nuestra identidad singular. Queremos que los demás vean la mejor parte de nosotros. Y la verdad es que todos tenemos algo bueno y algo malo. Lo mostremos más o lo ocultemos menos. En el fondo la diversidad está hecha de la misma materia.

Las decisiones que tomamos a lo largo de la vida son las que marcan la diferencia ( valga la redundancia); se convierten en nuestra guía de ruta abriendo senderos hacia otras realidades. Pero al final, cómo sabemos que decisiones son acertadas y las que no? Pues es muy sencillo. Todo lo que decidimos siempre es correcto. Porque una vez hecho, no puedes cambiarlo y decidas lo que decidas, siempre vas a obtener el mismo resultado. Morir. Por eso, mientras vamos de punto A, al punto B, hay que pensar en diferentes opciones cuando nos toque decir. Pero con la premisa de valorar que todas son válidas, independientemente del resultado. Lo importante es saber tomar decisiones que sean honestas y coherentes con nuestra forma de ser, sentir, pensar y tener. Lo que pasé después, se escapa de nuestro alcance.

Siento que estamos en una era de cambios. Es tiempo de conducir carreteras secundarias y alejarse de la autopista, con un enorme atasco social; y así llegar a descubrir  nuevos lugares. Nuevas maneras. Evolucionar. Avanzar.

Nos encontramos en  plena tormenta social, donde la gente se mueve o simplemente se queda quieta, por eso  de “más vale malo conocido que bueno por conocer”.

Pues yo he decidido ser de las que se mueven. He  aceptado lo que tenemos mi hijo y yo.  He cogido el coche y tomado esa carretera secundaria, absolutamente desconocida. Pretendo sacarle partido a nuestra condición, a partir del despertar conciencias en los demás.

Hacer explícito lo implícito.

Dejarnos llevar por las decisiones, las ideas y el movimiento. Dejar fluir para establecer los vínculos vitales que nos tocan pasar en este mundo. Dejar brotar esas habilidades innatas que nos hacen diferentes y especiales. Porque las tenemos.

Se que no voy a llegar a todos, ni pretendo que nos entiendan.

Seguramente, muchas personas que me conocen ( que son muchas) pensarán que se me ha ido la pinza. Pues sí. Probablemente sí.

Me he dejado ir por un hilo invisible del que llevo tirando hace años. Mi hijo y mi hija han despertado esa parte de mí. Primero le llamé maternidad. Però  ahora se que va más allá.

Según  mi hermana estoy muy loca. Pero soy una loca con los pies en la tierra. Y eso es bueno.

Una madre, una mujer con éxito, carrera y energía para seguir, con una muy buena calidad de vida;  que quiere decir al mundo:

“!Ei! Qué tengo esto y soy igual que tú, a qué no te lo esperabas?

No voy ha hacer bandera de nada. Pero tampoco voy a ir por la vida omitiendo una parte de mí que me ha ayudado a ser lo que soy hoy y se merece, cómo mínimo, un reconocimiento…una toma de conciencia, un respeto de mí persona hacia esa parte.

Con mí ejemplo, mis errores, mis decisiones, mis soluciones, con mi esfuerzo y  aprendizaje, día a día, aprenderá también mi hijo. 

Y creo que es una buena manera de empezar. Una buena respuesta después de saber el diagnóstico.

Tengo lo que tengo y no pienso ocultarlo.

Yo soy mujer, amiga, hija, esposa, nuera, cuñada,sobrina, prima, compañera, vecina, desconocida, profesora, pero sobre todo soy una madre reconnectada con mi “yo”. (Si queréis conocer más sobre el proceso que he seguido gracias al hecho de ser madre, podéis leer mi blog Mamá del 13).

Soy TEA. Tengo TEA. 

Tengo unas habilidades que otros no tienen. Y también tengo carencias en algunos aspectos que se suplir ( incluso superar) mediante el aprendizaje. Aprendo rápido y soy muy tozuda. Así que consigo TODO lo que me propongo ( al menos hasta el día de hoy). Mi abuela dice algo que és indiscutible: “Dame alguien que quiera, y no alguien que sepa”. 

Y yo quiero. Siempre quiero lo que decido y luego lo obtengo y asumo.

Empezamos:

Hola, me llamó Silvia, soy TEA  y tengo diversidad funcional. Igual que mi hijo. Igual que tú.

Por qué todos somos iguales de capaces para unas cosas e incapaces para otras. En el fondo somos iguales. Un micro punto que vive en un puntito redondo dentro del universo. No perdamos más el tiempo con gilipolleces y aprovechemoslo. Tan simple como eso.

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Publicado en: Blog

2 comentarios en “TEA-AF. Y ahora qué?

  1. medriosan dijo:

    Mujer!!! Ya estás en mi vida !!! Soy mamá de un peque azulete de 3 años y medio y conseguirte me ha llenado de alegría.

    Tengo muchas preguntas, inquietudes e interrogantes y se que solo el tiempo va a resolver mis ansiedades… ya tenemos apoyo para él y me siento en la cresta de la ola por lo que he conseguido para estimularlo y explorar sus habilidades… pero no hay apoyo para las mamás, sólo Mr. Google nos acompaña en esta aventura y, las páginas de Facebook que nos conecta con gente maravillosa que nos acompañarán “digitalmente” en esta aventura.

    Así que sólo puedo decirte que ya eres parte de las personas que me acompañan en esta aventura, en mi viaje a “Holanda” y me encanta haberte conseguido… ya te sigo y un abrazo a ti y a toda tu familia!!!

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    • TEAmovida dijo:

      Tu comentario me ha dado mucha energía y impulso para seguir adelante con este proyecto, que lo hago para descubrir nuevos caminos que expandan nuestra vida; ayudar a otras familias con mi experiencia y la de mi familia. Me alegra cruzarme contigo, yo también me siento cómo surfeando constantemente en un mar de emociones y situaciones. Aquí estoy. Aquí me tienes. Un abrazo mami.

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